2016: EL AÑO DEL POPULISMO

2016: EL AÑO DEL POPULISMO
Nigel Farage fue decisivo al lograr el Brexit

El populismo crece a escala global en la medida que los problemas sociales aumentan en proporción. El incremento de los ataques terroristas y el flujo de refugiados desde Oriente Medio han ocasionado el ascenso de este tipo de ofertas con alto contenido nacionalista.

Si hubiese que definir el 2016 en términos globales con dos palabras, estas serían: conflictividad y populismo. La última la podemos escuchar cada vez más en conversaciones casuales así como en seminarios, conferencias y reuniones de alto nivel ¿por qué?

El complejo y abrumador escenario que atraviesa actualmente nuestro frágil planeta, obedece por una parte al enorme grado de insatisfacción en amplios sectores sociales por no poder alcanzar los índices de nivel y calidad de vida deseados, así como la imposición del poder por parte de otros pocos, poniendo en jaque la geopolítica mundial, como el caso de Rusia con un frente activo en Siria y otro latente hacia Europa.

Ante esto, miles de personas se movilizan hacia otras fronteras con la esperanza de alcanzar sus metas, que en algunos casos y a corto plazo se resume en sobrevivir, como viene ocurriendo en el mundo árabe y en la mayoría del continente africano.

El fenómeno del populismo -que no es más que la acción política de un(os) líder(es) a través de la visceralidad y emocionalidad del electorado- es la consecuencia de un caldo de cultivo donde confluyen: incapacidad política, frustración, escaso o nulo acceso a bienes y servicios, hambre, necesidad, etc.; para la mayoría de los sectores sociales, donde se establecen dos grupos, siendo uno de ellos el enemigo a vencer, el cual quedará engrosado con cualquiera que se anteponga a la “propuesta de cambio”.

En resumen, resentimiento y polarización. El populismo no reporta a una ideología específica, y tampoco es algo nuevo y propio del siglo XXI. Ya viene desde hace algunas décadas desarrollándose en contextos muy diversos. De hecho, este término no resulta ajeno en absoluto para los americanos, en cuyas naciones de la región sur y centro se establecieron gobiernos de esta índole desde los albores de la centuria pasada.

También del otro lado del Atlántico, correspondió a Hitler valerse de un intenso y constante discurso populista para mantener el apoyo social que lo encumbró, así como para justificar la enorme cantidad de atrocidades que llevó a cabo.

Gracias al desarrollo de los medios audiovisuales, se ha dotado a la política de una nueva y más efectiva tribuna para la difusión de las ideas, desde bien avanzado el siglo XX. La llegada de líderes al poder, así como el establecimiento de regímenes presidencialistas apoyados principalmente en estos instrumentos, darán lugar a lo que se ha denominado como neopopulismo.

Pero en esta etapa del siglo XXI en la que vivimos, cuando la información no falta sino sobra y pone en evidencia nuestra incapacidad como especie para poder administrarla y disponer de ella de manera eficiente, los sentimientos más básicos por parte del electorado, vienen  imponerse al punto de determinar el ascenso de candidaturas y proyectos antisistema, muchos devenidos de la antipolítica, pero en resumidas, construidos sobre la base populista.

Para sostenerse sobre de la emocionalidad del electorado, la oferta de estos candidatos tiende a exaltar los valores nacionales y a apoyarse en elementos raciales o étnicos y/o ideológicos, dependiendo de la intencionalidad y de la audiencia.

Frente al actual reto de los refugiados y los inmigrantes del Medio Oriente y África, es normal que algunas personas de Europa tengan recelo sobre el arribo de estos a sus países, porque consideran que puede haber terroristas encubiertos entre los desplazados, o bien porque vayan a engrosar los índices de pobreza y provocar los flagelos que muchas veces resultan de ello (hambruna, delincuencia, prostitución), al igual porque teman que ocupen puestos de trabajo que ya resultan escasos para los propios de cada región y país.

Aquí es donde el político populista reta al sistema, cuestiona a las instituciones por no hacer frente al “problema” y prometen cual fórmula mágica, no sólo dar resolución a este y otros temas, sino que llegan a ilusionar a muchos con mejorar considerablemente las condiciones nacionales para proporcionar un óptimo nivel y calidad de vida, impidiendo el acceso a los foráneos a todo esto.

Y lo que parecía un fenómeno aislado, hoy día ha entretejido una suerte de Internacional Populista, como ya algunos expertos se han adelantado en denominar, de carácter ultranacionalista y conservador, que va a toda prisa contra el modelo existente desde la culminación de la II Guerra Mundial.

Lo principal es que el discurso se adapta al reclamo de la audiencia de turno. Por eso el recién electo presidente de EEUU, Donald Trump, hablaba sobre los mexicanos en Arizona pero se enfocaba en el derecho a la tenencia de armas en Pensilvania, por decir algo.

El proceso del Brexit en Reino Unido correspondió a todo a lo que venimos aludiendo, pues sus promotores alimentaron la idea de que Europa era una rémora económica, y que por financiar proyectos sociales en Italia o el fenómeno de los refugiados en Grecia, para poner un ejemplo, en contraposición muchas familias británicas dejaban de comer o vivían en condiciones poco favorables. Asimismo, la aparente fortaleza monetaria de la libra por encima del euro, dejaba lugar para algunas dudas en cuanto a los beneficios reales por estar anexos a la Eurozona.

Lo propio ocurre con Le Pen y su firme candidatura a la presidencia de Francia. Esta líder devenida del sector más conservador de la política gala, ha señalado que la incapacidad gubernamental tanto de puertas hacia dentro como de cara al resto del mundo, ha ocasionado no sólo el incremento de indocumentados en territorio francés, sino que ha sido el causal de los repetidos ataques terroristas que han vulnerado la tranquilidad de los ciudadanos de su país.

Y mientras el fenómeno parece replicarse con el mismo cariz en Austria y Holanda; en España, desde otra acera ideológica, Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero como principales exponentes, apelan a la visceralidad social para atacar igualmente al sistema. Resalta de estos últimos que han pretendido hacerse políticos para poder entrar en el juego electoral, pese a ser personajes completamente ajenos a dicho mundo (algo así como lo ocurrido con Trump).

Esto ya sucedió en Venezuela a partir de 1999, con el ex militar golpista Hugo Chávez, y ha continuado con el ex sindicalista y chófer de autobuses, Nicolás Maduro. Un modelo que se intentó replicar hacia Argentina con Kirchner, en Brasil con Lula y Dilma, en Bolivia con Evo, en Ecuador con Correa y en Nicaragua con Ortega. Evidentemente, los altos índices de pobreza en Latinoamérica han favorecido –y seguirán favoreciendo- este tipo de liderazgos y de “proyectos”.

El caso es que esta forma de articular la política para obtener legitimidad sobre una oferta electorera construida sobre el miedo y la frustración social, y un proyecto político indefinido e inclusive improvisado, que parece hacerse sobre la marcha y en función de las circunstancias; es un cáncer que aparentemente ha hecho metástasis en el mundo con un especial repunte en Europa.

Temas como el terrorismo, refugiados, inmigrantes ilegales y el escaso acceso a plazas laborales estables, son el motor necesario para que el problema crezca ¿Y estos nuevos gobiernos podrán revertir la situación? Mediante el uso de la fuerza y la arbitrariedad podrán poner un freno, en algunos casos, de acuerdo a su realidad nacional, pero los problemas en términos globales persistirán y crecerán.

Corresponderá a un consenso entre liberales, izquierdistas y conservadores light, y claro está, mediante una enorme voluntad política; emprender acciones efectivas y no efectistas frente a estos retos, como proponen los personajes aquí mencionados, y los que seguirán apareciendo en circunstancias similares.

Autor: Pavel Sidorenko es historiador y actual doctorando en Periodismo.

Pulsa aquí para recibir gratis nuestro newsletter diario.

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*