Cesiones

Cesiones

sesionesPedro Sánchez e Iceta tienen un plan para calmar al nacionalismo y se llama cesión. Será la enésima frente a los golpistas, que darán por buenos siete años de insumisión a cambio de más prebendas. Madrid, Murcia, las Castillas o Asturias verán recompensada su lealtad con un nuevo golpe llamado plurinacionalidad: España ya no es una nación, difícilmente un Estado, España es una barra de bar saqueada por cuatro oportunistas. Lo único positivo es que la historia es pendular; quizás esa España silenciosa y ampliamente mayoritaria que no quiere dejar de serlo se ha hartado de las cesiones, de la genuflexión y de los analfabetos que revisten su ignorancia de buenas intenciones. Quizás, y sólo es una posibilidad, todo esto no sea sino la inmolación del caciquismo autonómico por la vía del hartazgo, y este desesperante proceso finalice con un resultado opuesto al que ellos esperan. Una nación, una bandera y una lengua común para mirar con ambición hacia Europa. Difícil, pero no improbable.

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