EL CRUEL NEGOCIO DE LA TRATA DE SERES HUMANOS

EL CRUEL NEGOCIO DE LA TRATA DE SERES HUMANOS

Latinoamérica es una de las principales regiones de origen de las personas que son sometidas a la explotación. Representa un 13% de las víctimas a nivel mundial y su principal destino es Europa, pero… ¿cómo funcionan las redes de tráfico? ¿cómo es la movilidad interna y externa de víctimas dentro del continente? ¿qué hacer para prevenir esta situación?

El Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente niños y mujeres es el instrumento legal de la ONU del año 2000, que explica que el delito de la trata de seres humanos “…corresponde a un conjunto de acciones encaminadas a apartar o sustraer a la víctima de su entorno inmediato, para desplazarla a otro extraño con la finalidad de explotarla de cualquier manera posible”. Esta definición nos obliga a considerar la ampliación de las situaciones que implican trata de personas.

Para algunos, la idea general sobre la trata de personas es muy básica. La extracción de mujeres de un lugar a otro para su explotación sexual es sólo la cara más visible del asunto, pues las tareas a las que son obligadas van mucho más allá. Mujeres, hombres y niños son obligados al trabajo forzado, esclavitud, mendicidad, explotación sexual, pornografía, explotación para la actividad delictiva, extracción de órganos, ventas de infantes, matrimonios forzados, … todo ello corresponde a la otra cara que queda entre las sombras y que nos da una idea de la magnitud del problema.

Además, las redes de tráfico pueden ser internas, dentro de un mismo territorio nacional, o externas, que incluyen países de origen, tránsito y destino de la víctima. En el segundo caso, son las redes más complejas, y en ellas se necesita colaboradores en cada punto de movilidad, así como del soborno de las autoridades locales.

Por otro lado, la corrupción de las fuerzas de seguridad, la falta de instrumentos legales, la inexistencia de ayuda jurídica a las víctimas o la carencia de estadísticas confiables sobre personas desaparecidas son algunas de las situaciones de las que se ven beneficiadas las redes de tráfico de personas.

Precisamente por ello, las redes son cada vez más complejas. Actualmente, la explotación humana es el segundo negocio más lucrativo después del tráfico de drogas y armas. Las cifras son demoledoras: según la Asociación APRAMP, las organizaciones de trata de personas mueven unos 8.3 millones de euros al día, y según la ONU se calcula que en la actualidad hay unas 45 mil víctimas de explotación sexual. Lo más sorprendente es que ambas cifras corresponden sólo a España.

¿De dónde vienen y cómo llegan las víctimas?

Hace poco más de un mes conocimos que tras años de investigaciones se ha detenido en España a los responsables de traer a un grupo de transexuales y travestis venezolanos, que eran forzados a ejercer prostitución. Dejar atrás la situación de pobreza y la perspectiva de tener documentación española fueron los incentivos que sedujeron a las víctimas para trasladarse. Sin embargo, al llegar a España se les notificó que adeudaban 8.000 euros, cifra que fue utilizada para el sometimiento y amenaza de las víctimas.

Precisamente por ello, Latinoamérica es vulnerable a la trata de personas por poseer múltiples zonas desfavorecidas.

En el caso de Nicaragua, la trata de menores es significativa. Se utilizan como “mulas”, es decir, como contenedores de drogas que tienen como destino los Estados Unidos. Honduras, Guatemala y México son países de tránsito, y desde allí las víctimas son trasladas a un país de destino. Argentina es un caso particular, ya que sirve de país de origen, tránsito y destino al mismo tiempo; en él es habitual encontrar víctimas de origen paraguayo. En las zonas mineras y agrícolas de Perú, Guyana, Surinam, Bolivia y Uruguay se utilizan personas para el trabajo forzado, mientras que Cuba, Venezuela, Colombia y Brasil, son los principales países de origen, cuyas víctimas van a parar a Europa.

Desmantelar una red de tráfico depende mucho de la propia víctima. Una vez que es denunciado su caso, es posible comenzar una investigación al respecto. Una de las formas más efectivas para disolver una red y resguardar un número significativo de víctimas es a través de la colaboración internacional. Un ejemplo exitoso es, la Operación Intercops – Spartacus III que fue liderada por la Interpol, y que desarticuló siete redes de tráfico de personas, y rescató casi 3 mil víctimas.

En ella cooperaron 25 países, de los cuales 8 son latinoamericanos. Además, se tuvo vigilancia sobre los aeropuertos de Buenos Aires, Sao Paulo, y Bogotá. En este caso, se detectaron víctimas adolescentes que eran contactadas por las redes sociales y que eran secuestradas desde sus lugares de estudio.

Internet y las redes sociales son herramientas usualmente utilizadas por estos criminales. Algunas de las formas más efectivas para protegerse es cuidar la información que se comparte en las redes, no confiar en ofertas de trabajo demasiado atractivas, y menos aquellas que soliciten fotografías en donde se exponga el cuerpo, denunciar cualquier tipo de amenazas, así como resguardar los correos, mensajes de texto, etc que puedan servir como evidencia para la investigación de posible casos. Las diferentes organizaciones nacionales y mundiales coinciden en que la lucha contra la trata humana comienza desde la prevención, pero sin duda la educación sobre el tema es el mejor arma en contra de uno de los peores crímenes de nuestros tiempos: la explotación y esclavitud del s XXI.

Autora: Merlen Delgado es historiadora especializada en Historia de América.

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