El termómetro holandés

El termómetro holandés

termometroHolanda se enfrenta a unas elecciones que, si bien no deberían dar grandes sorpresas, sí pueden indicar cuál es la temperatura del populismo en Europa. Wilders ha sido el favorito durante los últimos meses y todo aquello que no sea una victoria podría considerarse una decepción; Rutte sabe que, pese a todo, seguirá siendo primer ministro pero quedar por delante del eurófobo supondría un espaldarazo a su propia gestión y al proyecto europeo. El efecto Trump perjudicó a la extrema derecha en Austria y está por ver lo que sucede en Holanda y Francia. Lo que ocurre en EEUU suele ser percibido con escepticismo en Europa y ese es un efecto que por primera vez puede ser útil: no está claro que el halo del triunfo del presidente americano sea un caballo ganador para las candidaturas populistas europeas. Pese a todo, Holanda desmonta la condescendencia con la que se habla de los “perdedores de la globalización”. Uno de los países más ricos del mundo y con menor paro está dispuesto a entregar un cuarto de sus votos al extremismo. A veces buscamos sesudas explicaciones y justificaciones a un fenómeno más sencillo: la opinión pública está sobrevalorada.

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