NEWSLETTER 285: El esperpento de Artur Mas

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¡Hoy es martes! El 7 de febrero de 1962 entró en vigor el embargo de EEUU sobre Cuba. Kennedy lo había decretado cuatro días antes y durante décadas esta fue la excusa del régimen castrista para justificar la miseria a la que sometió su régimen a la isla.

Trileros contra la ley

En una brillante conferencia, José María Aznar recordaba el pasado verano una cita del británico Bernard Crick a propósito del populismo: “uno de los mayores riesgos que corre el hombre libre es el de aburrirse de las verdades establecidas”. Desde la Caída del Muro de Berlín se ha dado por sentado que la democracia, las libertades o la independencia judicial son hechos naturales que nos vienen regalados y que, por tanto, no necesitan o ni siquiera merecen ser defendidos. En Cataluña se viene perpetrando, desde hace ya varias décadas, un permanente ataque contra las instituciones por parte del secesionismo, que ha convertido la democracia en una cuestión sentimental dependiente de una historia falseada y de una mayoría inexistente. Los populismos secesionistas y de extrema izquierda en España copiaban ayer los argumentos de Trump contra la independencia judicial y negaban la legitimidad de la Justicia para condenar el incumplimiento de la ley. Los contrapesos son la garantía que tenemos todos contra los abusos del poder; no está de más recordarlo si no queremos quedar a merced de sus desvaríos.

El esperpento de Artur Mas

Ayer se celebró en Barcelona el juicio contra los secesionistas Artur Mas, Irene Rigau y Joana Ortega por delito de desobediencia al Tribunal Constitucional. Los acusados, que buscaron politizar la causa desde el primer momento, llegaron media hora tarde al juzgado y lo hicieron acompañados de una masa de partidarios a los que habían convocado para intimidar a la Justicia.

Artur Mas trató de justificar su participación en el referéndum ilegal del 9N, que había sido prohibido por el TC, alegando que tenía “el mandato de las urnas”, cuestión que no solo es falsa sino jurídicamente irrelevante. El magistrado le tuvo que recordar en al menos tres ocasiones que se encontraba allí como acusado, y no para dar ninguna clase de mitin.

Artur Mas y sus secuaces obtuvieron el apoyo de Podemos, que practicó su habitual indigencia intelectual repitiendo los argumentos de Donald Trump contra la independencia judicial, y del PSC, siempre dispuesto a un buen ridículo. Nuria Parlon e Iceta protegieron a Mas y la primera llegó a calificar el juicio de “despropósito”.

Rumanía, en pie de guerra

No se recordaban protestas tan multitudinarias en Rumanía desde la Revolución de 1989 contra el dictador Ceacescu. La ley que despenalizaba delitos de corrupción por debajo de los 44.000 euros movilizó a los ciudadanos y, a pesar de que el Gobierno ha dado marcha atrás, las movilizaciones no han hecho sino aumentar.

Más de 200.000 personas en Bucarest, y cerca de 100.000 en Cluj y Timisoara, además de distintas manifestaciones en otras ciudades y pueblos del país, exigen la renuncia de Sorin Grindeanu, presidente del país perteneciente a la corriente socialdemócrata. El presidente ha rechazado esa posibilidad y ahora trata de manejar la crisis como puede.

El germen de la desconfianza está sembrado en el país y mucha gente desconfía ya de la futura ley que pueda aprobar el Gobierno, que además no pensaba contar con el Parlamento. Los socialdemócratas volvieron al poder en diciembre tras haber sido derrotados en 2015 a causa de sus escándalos de corrupción.

La purga de Asad

Amnistía Internacccional ha publicado un informe en el que asegura que el régimen de Asad está perpetrando ejecuciones masivas de disidentes en la cárcel de Saydnaya, a 35 kilómetros de Damasco. Según la organización, el dictador ha ahorcado a 13.000 personas en dicha prisión en el período comprendido entre 2011 y 2015.

El informe cuenta con el testimonio de testigos de las ejecuciones, que narran las atrocidades cometidas por el régimen.

John Bercow repudia a Trump

El presidente de la Cámara de los Comunes británica, John Bercow, se ha manifestado contrario a que Donald Trump hable ante el Parlamento británico en la visita de Estado que Theresa May le ha ofrecido: “el racismo, el sexismo, el respeto a la ley y a la independencia judicial son cuestiones importantes en esta sala”.

Para poder disfrutar de este honor, no solo es necesaria la recomendación del Gobierno, sino que debe ser aprobado por el Gran Lord Chambelán y los presidentes de los Lores y los Comunes, circunstancia que con Trump no se produce. Ante el Parlamento hablaron Benedicto XVI o Mandela, mientras que Xi Jinping o Narendra Modi se tuvieron que conformar con dirigirse a las cámaras desde la Royal Gallery.