NEWSLETTER 390: El alzamiento

NEWSLETTER 390: El alzamiento

Buenos días, hoy es 7 de agosto y les saludamos cordialmente:

Hace escasamente unos días escuchábamos un podcast de nombre prescindible en el que los participantes, millenials todos ellos, aseguraban que en Venezuela “ya no se sabe quiénes son los buenos y quiénes los malos”. Es curioso porque poco antes habían condenado a Donald Trump por terrible y a la Unión Europea por insolidaria, dejando claro que su ataque de incertidumbre es manifiestamente selectivo.

Afortunadamente, la indigencia intelectual no es contagiosa y hay quien sí sabe discernir entre buenos, malos y criminales. Don Álvaro Uribe, uno de esos tipos con los que se puede ir a cualquier guerra, se manifestó abiertamente a favor de la intervención militar interna contra el régimen chavista, desmarcándose de la tibieza generalizada en Occidente. Casualmente, y nada indica que exista ningún tipo de relación entre ambos acontecimientos, ayer se produjo en Valencia un alzamiento militar liderado por el capitán Juan Caguaripano del que aún poco se sabe. Podría ser veraz o podría tratarse de una maniobra del dictador para perpetuarse en el poder.

El resultado, habida cuenta del control que ejerce la narcodictadura sobre las fuerzas armadas, ha sido bastante pobre hasta el momento. De hecho, el régimen asegura tenerlo todo bajo control y ha asesinado a uno de los sublevados y detenido a un nutrido grupo de los restantes. Caguaripano ya se levantó contra Maduro en 2014 y hasta el momento se encontraba en paradero desconocido.

Quién sí sabe a ciencia cierta dónde se encuentra es el presidente Trump, que ha logrado un éxito diplomático sin paliativos en su posición contra Corea del Norte. La política soft de Husseín Obama respecto del régimen de Pyonyang ha sido saludablemente revertida por el binomio Trump-Tillerson e incluso China ha tenido que cuadrarse ante el comandante en jefe.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad reforzar las sanciones contra la dictadura norcoreana y el propio ministro de exteriores chino recomendó en Manila a su homólogo que frenara los proyectos de expansión nuclear. Incluso India, uno de sus principales socios comerciales, suspendió en abril las exportaciones a ese país.

En España, núcleo y corazón de Euroamérica, es palpable que gobierna la derecha porque las causas que abraza la izquierda son cada vez más absurdas. Si en 2014 el leit motiv del populismo era inventar niños hambrientos y familias al borde de la inanición, las inapelables cifras de crecimiento económico han dirigido las iras de la turba hacia el turismo. Diez años más de Rajoy Brey y que a nadie extrañe que el partido Podemos acabe criticando el pleno empleo por sustraer al obrero de su verdadera misión vital: venerar al mítico Iglesias Turrión.

El movimiento antiturismo ha surgido donde siempre arrecian con más ímpetu las pulsiones xenófobas, en las progresistas Cataluña y País Vasco. Ada Colau, que lo mismo le da la bienvenida a un señor de Siria que ampara la violencia contra otro de Rotterdam, ya ha aparecido en los principales medios como la alcaldesa cómplice de los violentos. El turismo en España genera ingresos por valor de 75.000 millones de euros y emplea a casi 3 millones de personas: intolerable para quienes viven de la miseria ajena.

Por último, la posmodernidad también arrecia en Google. Un trabajador de la compañía osó cuestionar la absurda política de género que pretende implantar la empresa alertando de lo arbitrario de la misma. En concreto, este caballero cuestionaba que se pudiera producir la paridad de sexos en la empresa tecnológica, habida cuenta que sólo el 20% de los estudiantes de carreras técnicas son mujeres. La maquinaria de propaganda se puso inmediatamente a trabajar e incluso desde su propia empresa le desacreditaron: este señor es oficialmente un machista.

Desde Madrid, les saluda la España irreductible.

Siempre vuestro,

mb.