NEWSLETTER 390:Un curso apasionante

NEWSLETTER 390:Un curso apasionante

newsletter390Buenos días, hoy es 28 de julio y es un placer saludarles:

La vida, como el fútbol, se mide en temporadas. La ficción del Año Nuevo no es más que eso, una ficción porque la auténtica medida del tiempo es aquella que transcurre entre septiembre y julio, por más que se empeñe el calendario gregoriano.

El curso que hoy finaliza, por tanto, ha sido apasionante desde el punto de vista político. En mister brockman hemos tenido la fortuna y el placer de acompañarles cada mañana, salvo contadas excepciones, para narrarles lo que ha sucedido en todo el mundo.

El epicentro siempre lo encontramos en España, donde la investidura de Rajoy Brey aportó estabilidad a un país que llevaba cerca de un año sin Gobierno. El cese fulminante de Pedro Sánchez como líder de un partido en cuya cúpula apenas queda vida inteligente fue convenientemente aliviado por el nombramiento de Javier Fernández, hombre con biblioteca, sentido de Estado y con más de cincuenta años, garantía casi inequívoca de estar vacunado de ciertas estupideces.

La mayoría de nuestros lectores rebajan con creces esa edad, pero no por ello le regalaremos el oído a nadie: si fuera por los menores de 40, España estaría gobernada por una fuerza grotesca y bolivariana. Es en esas franjas de edad donde cualquier populismo, sea comunista o separatista, encuentra su gran caladero de votos. Afortunadamente no es el caso de los lectores de mister brockman: sabemos que sois gente de orden.

El partido de los “viejos, paletos y fachas”, como gustan calificarlo los distinguidos fans de Pablo Iglesias, ha obtenido unos resultados implacables: líderes en crecimiento de los países homologables durante cuatro años y reducción del paro en diez puntos durante el mismo período de tiempo. Pedro Sánchez ha regresado y nos cuenta, junto a su socio Iglesias, el que se emocionaba con Chávez, el mismo cuento que ya contaban Zapatero y Llamazares en 2003. El resto es historia conocida.

En Estados Unidos venció Donald Trump por sorpresa. Hasta el momento las ha dado de cal y de arena, aunque nadie puede decir que haya tomado ninguna decisión desastrosa. Son puramente republicanas y saludables sus exigencias hacia la dictadura cubana, su afán por reducir impuestos y regulación, su escasez de miramientos hacia enemigos declarados como Corea del Norte y su ímpetu militar, que le ha llevado a enfrentarse en Siria a los intereses de Vladimir Putin.

Por el momento, su desprecio hacia la UE y la OTAN ha quedado en poco más que en una actitud infantil, irreflexiva e incoherente y su gran lunar, del que posiblemente acabará arrepintiéndose, es el freno de los acuerdos de libre comercio, que le harán perder influencia frente a su gran rival económico: China. Las sospechas de colusión con Rusia, de momento, no son más que papel mojado que amenaza con convertirse en la lápida de sus críticos, en lugar de en la suya propia.

La Unión Europea, proyecto felizmente irrevocable al que ni siquiera la Gran Bretaña podrá hacerle frente sin salir gravemente perjudicada, continúa sólida merced a la victoria de Rutte y, sobre todo, Emmanuel Macron. Marine Le Pen era una candidata disparatada, y no porque su discurso sobre la inmigración y el terrorismo no tuviera aspectos plausibles, sino porque una señora que defiende salir del euro, de la OTAN y de la Unión en 2017 no tiene hechuras ni para ser alcaldesa de una población de tercera.

A Macron le gusta el poder y eso es bueno. Como buen centrista, necesita su cuota de proclamas posmodernas y absurdas, como aquella en la que afirmó no poder luchar contra el terrorismo sin combatir el cambio climático, pero a los líderes políticos, como a cualquier persona, hay que medirla por el conjunto: es europeísta, ambicioso e inteligente, y esa gente nunca nos va a sobrar.

Nuestra querida Venezuela, país de muchos de nuestros seguidores, continúa luchando contra la dictadura. El chavismo ha dejado un país roto, hambriento, enfermo y sumido en la más absoluta miseria. En Latinoamérica hay esperanza porque cada vez está más vacunada contra el socialismo, término que ya no tiene otra connotación más que la peyorativa.

Aún así, el caso de Venezuela es in duda el más sangrante de la región ya que llega con el agravante mesiánico de dos criminales incapaces, primero Chávez y luego Maduro. Ni Bolivia con Morales, ni Ecuador con Correa, ni mucho menos Brasil con Lula y Dilma, líderes mucho más pragmáticos y ponderados que sus homólogos, han tratado con tanto odio a la democracia y a su propio pueblo. Merecen el infierno. 

Los retos del próximo curso, por tanto, son evidentes: la derrota implacable del golpismo separatista en España, el derrocamiento de la dictadura chavista en Venezuela, el reforzamiento del proyecto de la Unión frente a sus enemigos, especialmente el terrorismo islamista, y  la deriva de las políticas de Donald Trump, entre otros.

Todo ello se lo seguiremos contando en mister brockman un año más. Durante este mes de agosto tomaremos vacaciones aunque enviaremos cumplido resumen de la semana los días 7, 14, 21 y 28 de agosto para volver a la actividad cotidiana el 4 de septiembre. Que tengáis un excelente descanso.

En Madrid, capital de España, núcleo de Euroamérica.

Siempre vuestro,

mb.