NEWSLETTER 394: El regreso

NEWSLETTER 394: El regreso

Buenos días, hoy es lunes 4 de septiembre:

Se acaban las vacaciones de verano, período preferido de horteras y holgazanes donde abundan las bermudas, las chanclas de dedo y las siestas del gorrino. En septiembre vuelve el rigor, la disciplina y la ducha diaria: en definitiva, el hombre vuelve a ser digno de tal nombre.

En España entramos en la recta final antes de que Puigdemont haga méritos para finalizar su carrera política donde merece: entre rejas. Desafortunadamente, Rajoy Brey no es un cabrón con muy mala leche, como así se define Michael Longstreet en Carnage, y tras el 1-O no deberíamos esperar más que alguna transacción que nos haga pensar que aquí no ha pasado nada.

Casimiro García-Abadillo cuenta en El Independiente que el Gobierno ya tiene preparado el decreto para responder al Golpe de Estado. A Casimiro es necesario leerle porque es como un Toyota: aburrido pero absolutamente fiable.

Una vez que el parlamento regional de Cataluña, presumiblemente este miércoles, apruebe el referéndum ilegal y un día después ponga en marcha ese bodrio jurídico llamado Ley de Transitoriedad, Rajoy Brey ya no tendrá más remedio que actuar: es el momento de restablecer el orden.

El Gobierno, muy previsiblemente, invocará la Ley de Seguridad Nacional que permite al Delegado del Gobierno asumir las competencias de Interior en aquella región, lo que le otorgará control sobre los Mozos. Muchos aseguran que Trapero, el trovador de Cadaqués, el compadre de Laporta, Puigdemont y Rahola, se situará del lado de la Ley. Permitanme que lo dude.

El Día D, si nada cambia, será el 11 de septiembre. El separatismo tiene en contra la ley, la razón y el apoyo internacional, pero aún puede forzar un conflicto en la calle. Rajoy Brey ha tratado de desmovilizar al separatismo mediante la inacción, y puede que algún avance haya logrado. La prensa socialdemócrata y el progresismo televisivo, siempre tan equidistantes, se mojan abiertamente contra el Golpe. Un ejemplo: Javier Sardá.

Una semana antes del legendario 1 de octubre, concretamente el 25 de septiembre, se encontrarán Donald Trump y Rajoy Brey en la Casa Blanca. Leire Pajín, que elevó la indigencia intelectual a la categoría de arte, verá reeditado su acontecimiento planetario. ¡Qué emoción!

La cita y el momento en el que se produce supone un respaldo inequívoco de Washington a Madrid en horas complicadas. Mientras un grupo de caciques locales intenta quebrar la Constitución en la región del noreste, el presidente de España mandará un mensaje de unidad junto al líder del mundo libre. La foto no tendrá desperdicio.

Hasta entonces, Donald Trump estará algo ocupado con Corea del Norte. Pyongyang realizó ayer su sexto ensayo nuclear y la tensión no hace sino ir en aumento. Trump no descarta la intervención militar en aquel país en caso de proseguir con las amenazas, y el propio Mattis le respaldó asegurando que se producirá una contundente acción militar si es necesario.

La tesis de Trump es indiscutiblemente correcta: Pyongyang es un peligro para su entorno y el mundo libre y es inaceptable que continúe armándose. El régimen ha construido un búnker criminal en el que nadie sabe lo que sucede y es urgente frenar los delirios de Kim Jong-un. El apaciguamiento es oxígeno y vitamina para el dictador.

Aunque intente disimularlo, si hay alguien parecido a Trump en Europa es Emmanuel Macron, y no sólo porque tampoco le gusten las mujeres de su edad. En primer lugar, porque como cualquier francés es proteccionista; y en segundo lugar porque los primeros meses de su mandato transcurren por caminos paralelos.

Macron se quiere hacer notar en el mundo y ha señalado la lucha contra el terrorismo como su principal prioridad diplomática. Su primera apuesta es un órdago: ha acusado a Arabia Saudí y Qatar de financiar el terrorismo. Con nombres y apellidos. Sin ambages. Le ha faltado hacerlo en Twitter y finalizar con un trumpiano Very unfair!

Además, pretende modernizar el sistema laboral francés y para ello ha presentado una contundente reforma… inspirada en la española: menos peso de los sindicatos, mayor flexibilidad para contratar y despedir y más certidumbre para los empresarios. La izquierda ya se ha alzado en armas y el mítico Mélenchon, que en campaña amenazó con usar la bomba atómica para impagar la deuda, lo ha calificado de golpe de Estado social.

Por último, la narcodictadura venezolana ha retenido a Lilian Tintori en aquel país tras hallarle 200 millones de bolívares en el coche. El podemismo tuitero, que apenas sabe leer y mucho menos contar, le acusó de millonaria, ignorando que al cambio son apenas 10.000 euros. Tintori tenía previsto reunirse con Rajoy, Macron, Merkel y May, que ya han mostrado su bla bla bla bla rechazo ante estos hechos.

Mañana, cuando vuelvan a leernos, seguirán sin hacer absolutamente nada.

Siempre vuestro,

mb.