NEWSLETTER 406: Implacable

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Buenos días, hoy es jueves 21 de septiembre:

El Estado avanza lento pero implacable. Sólo un grupo de inconscientes o de oportunistas podía creer que el Gobierno de la Nación iba a quedar de brazos cruzados mientras quebraban la legalidad. El cerco se estrecha sobre los golpistas y, una vez controladas sus cuentas y detenidos los entornos, lo único que queda es suspender la autonomía y asestar el golpe definitivo a Puigdemont y Junqueras.

Como sucedía cuando el País Vasco, el progresismo y el nacionalismo han creado una pinza torticera y paupérrima para deformar la realidad. A nadie se le detiene por sus ideas, como a Batasuna no se la ilegalizaba por ser independentista. Las operaciones de ayer se producen contra delincuentes, concretamente unos que malversaban fondos públicos y obtenían datos personales de ciudadanos de forma ilegal y para usos absolutamente inaceptables.

Julia Otero y Jordi Évole, así como otros estandartes de la progresía que dijeron con la boca pequeña que lo de laminar a la oposición en el parlamento regional no estaba muy bien, clamaron ayer al cielo contra el cumplimiento de la ley. “¡No conocen Cataluña!” “¡Ya verán el nacionalismo en las próximas elecciones!” Si no hubiéramos escuchado eso cien mil veces en el País Vasco sin resultados prácticos, casi nos lo podríamos creer.

Los progresistas defendían la ley hasta que entendieron que para ello eran necesarias las fuerzas del orden. Los trasnochados que creen que la Constitución se defiende firmando manifiestos en El País y llevando rosas a las manifestaciones se escandalizan cuando la Guardia Civil, otro cuerpo de los que ya era franquista antes de Franco, hace cumplir la ley ante la indecente pasividad de los Mossos.

Ayer, muchos activistas de Twitter y Facebook compartían artículos de la prensa internacional un poco consternada por ver a los separatistas detenidos en pleno golpe de Estado. A estos medios nos los podríamos tomar en serio si no fuera porque ya conocemos quiénes son sus corresponsables: vividores de medio pelo criados en facultades progres que escriben de oídas el tiempo que no lo pasan en los bares. En España no nos importa ser los malos si eso sirve para mantener el orden y la ley.

Pablo Iglesias, mucho más mediocre de lo que él jamás alcanzará a comprender, convocó una manifestación en Sol a favor del derecho a decidir. El acto fue un sonoro fracaso que no sólo aumenta el rechazo de los españoles hacia su partido sino, de rebote, también hacia el PSOE, que cada vez ha ligado más su futuro al de ese populismo insustancial.

En Cataluña unos cuantos salieron a la calle, pero apenas entorpecieron un par de vías aledañas. Desoficiados colapsando las ciudades ya los tuvimos en el 15-M y no olviden cómo acabo la cuestión: con el PP ganando autonómicas, municipales y generales con absoluta. 

Esto no va de votar ni de democracia, como proclamaba el triste Pep Guardiola, tan sólo de evitar que un grupo de golpistas nos arrebate al resto de españoles lo que nos corresponde: el derecho a decidir lo que es nuestro país.

El Estado no permanecerá impasible.

Siempre vuestro,

mb.