NEWSLETTER 410: Primero de octubre

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Buenos días, hoy es viernes 29 de septiembre:

Cuarenta años de cesiones al separatismo cristalizan este fin de semana. El Estado de las Autonomías ante su consecuencia más palpable: fortalecimiento del desleal, fomento de la diferencia y debilitamiento de la nación. Generaciones de catalanes educadas en el odio a su país que el domingo buscarán asestar el golpe definitivo.

Enfrente, lo que queda del Estado: unas fuerzas de seguridad que han tenido que acudir desde distintos puntos de España, una Justicia que hace lo que puede y un Gobierno, el de Rajoy Brey, que se juega lo que pueda ser o dejar de ser ante los ojos de la Historia. Y en medio, los catalanes no nacionalistas que tienen todo el derecho a sentirse desamparados por su Gobierno. Por éste y también por los de las últimas cuatro décadas.

Si algo positivo ha tenido el golpe de Estado es que ha desnudado al nacionalismo periférico como lo que es: un movimiento totalitario, destructivo y fanático que opera igual en Cataluña que en Vascongadas y que intenta lo propio en Galicia, Baleares, Navarra o Valencia. Si alguna vez alguien vio en sus proclamas algo cercano al progreso, hoy ya tiene elementos suficientes para medir el tamaño de su error.

Frente a ellos ha resurgido la España orgullosa, la que ha dicho basta a cuarenta años de silencio y complejos, la que proclama su derecho a exhibir con orgullo sus símbolos como haría cualquier francés, alemán o americano, la que aplaude a sus fuerzas y cuerpos de seguridad porque sabe que son los garantes de sus derechos y libertades, la que grita a por ellos porque no está dispuesta a que un grupo de delincuentes concentrados en Cataluña le arrebate su propio país.

La España patriota, en definitiva, porque el patriotismo no puede ser esencialmente nocivo y antidemocrático cuando Estados Unidos, la primera potencia mundial amén de una democracia liberal desde hace más de dos siglos, está fundada precisamente sobre este valor.

La actuación del Gobierno llega tarde. Pero no cinco años, sino cuarenta. Ningún error es irreversible y menos cuando aún cuentas con la legitimidad, la fuerza, los recursos, el apoyo mayoritario de la población y el respaldo internacional. El adoctrinamiento de los niños, la ocupación de las instituciones regionales por caciques golpistas, el acoso a quienes defienden la Constitución, las estructuras de Estado paralelas o la manipulación de la Historia no pueden tener recorrido ni un minuto más.

Rajoy Brey debe decidir este fin de semana ante quién responde: la mayoría de españoles que reclama una intervención tan contundente como sea necesario para garantizar la ley, la libertad y el orden en aquella región de España, o la minoría separatista que buscará el tumulto y la claudicación del Estado. El golpe no acabará con el simple precinto de urnas; el golpe sólo será erradicado si todos y cada uno de los pasos que nos han llevado hasta aquí quedan totalmente disueltos.

Ahora mueve usted, presidente.

Siempre vuestro,

mb.