NEWSLETTER 411: Infame

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Buenos días, hoy es lunes 2 de octubre:

Rajoy Brey tuvo cinco años para preparar una estrategia contra el golpismo y hoy ya podemos saber cuál es: la debilidad absoluta, la imprevisión flagrante, la incompetencia rotunda.

Puigdemont, Junqueras y Trapero son los líderes de una sedición grabada y proclamada en tiempo real y esta noche han dormido en su casa. Contingentes de policías y guardias civiles fueron enviados a un territorio hostil sin más plan que el de la improvisación y con el frágil respaldo de un Estado a cuya cabeza se sitúa un perfecto incompetente.

Este fin de semana, con los mozos en rebeldía y con el golpismo desatado podía haber sucedido una desgracia que, no obstante, acabará sucediendo. Hasta llegar al 1-O el Gobierno de Rajoy, Soraya, Zoido o Cospedal no tenía absolutamente ningún plan que pudiera debilitar a los sediciosos. Su actuación ha sido infame.

Puigdemont, Colau o Junqueras votaron tranquilamente en los colegios previstos. En lugar de detenerles, la policía y la guardia civil tenían órdenes de cargar contra una masa irrelevante y regalarle a los golpistas su ansiado victimismo. El Estado permitió ayer el referéndum y además le hizo un impagable regalo a la causa secesionista. España es hoy más débil que ayer. 

El Gobierno de España jugaba en terreno propicio para la goleada y ayer se dejó humillar. Rajoy ha tenido sesenta meses para preparar cualquier resultado que no redundara en un ridículo absoluto y ha fracasado. Especialmente en estas últimas dos semanas, ha tenido oportunidades múltiples para aplicar el 155, disolver los mozos, detener a los golpistas o cerrar cualquier colegio. Renunció a la acción y obtuvo (obtuvimos) la derrota.

Rajoy es a día de hoy un líder amortizado y amenaza con amortizar al PP. En pleno Golpe de Estado, y a unas horas de que un grupo sedicioso y con 17.000 mozos armados proclame la independencia, España cuenta con un Gobierno que ha optado por no hacer nada y una oposición que espera, como buitre, repartirse los pedazos de su desastre. El panorama es desolador.

Una vez que terminó la jornada, el presidente del Gobierno perpetró una rueda de prensa delirante. No ha habido referéndum, el Estado ha triunfado, todo sigue igual y esta semana dialogaremos. La orquesta del Titanic no es que siga tocando, es que le está prendiendo fuego al barco.

Puigdemont, triunfante y consciente de su impunidad, salió al balcón a seguir con su hoja de ruta. En el peor de los casos, tiene enfrente a un adversario débil; en el mejor, obtendrá la independencia o una reforma constitucional que le haga quedar como héroe. La mediocridad de este señor sólo podía quedar camuflada por la absoluta incompetencia de otro: el presidente Rajoy Brey.

Poco importa que el referéndum fuera una farsa, que los resultados sean ficticios e inasumibles o que los golpistas hayan vulnerado incluso su propia ley ilegal. Ayer, la mayoría silenciosa de Cataluña y del resto de España comprobó que está efectivamente sola, el Gobierno renunció a su autoridad y los golpistas saben que su rival es mucho más frágil de lo que aparentaba.

Urge patriota con inteligencia, principios y determinación capaz de frenar el golpe de Estado. El problema es que miro al Congreso y no veo a nadie que dé el perfil.

Siempre vuestro,

mb.