NEWSLETTER 413: El Rey ha hablado

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Buenos días, hoy es miércoles 4 de octubre y el Rey de España ya ha señalado el camino:

Felipe VI compareció ayer ante todos los españoles para enviar un mensaje de firmeza frente al golpe de Estado. Su discurso, estrictamente enmarcado dentro de las atribuciones que la Constitución le confiere, fue meridianamente claro: el Gobierno debe restablecer el orden constitucional en Cataluña.

A lo largo de 6 minutos de alocución en su despacho, mirando de frente a la cámara y con gesto serio y solemne, acuso a la Generalidad de deslealtad con España y con la ley, y habilitó a los legítimos poderes del Estado a tomar las medidas que consideren necesarias para frenar este disparate. No se recuerda en Europa un discurso tan claro y contundente por parte de un monarca en décadas.

Una valoración del discurso no puede obviar las reacciones. Gustó a quienes siempre se han posicionado de parte de la ley y también a los millones de catalanes, mayoría indiscutible, que están horrorizados y asustados ante la espiral de barbarie por la que han apostado los golpistas. Disgustó a los golpistas y a sus cómplices, a los mediocres que se han situado de perfil y a aquellos progresistas que no son sino secretos admiradores del crimen y la vergüenza.

Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Ada Colau y sus adláteres se mostraron horrorizados porque el Rey no habló de diálogo, ni de conciliación, ni ¡oh, afrenta!, pronunció una frase en catalán. Podemos es ahora un partido reducido a su auténtica dimensión moral: la nada. Un partido cobarde, miserable y traidor que en el momento más crítico de la historia de España desde el 23-F, y seguramente desde los años 30, está decidido a colaborar para destruir la democracia.

Cuando están en juego las libertades y el Estado de Derecho, cuando millones de españoles ven en riesgo la estabilidad de su país, cuando los discrepantes estás arrinconados en Cataluña porque un grupo de delincuentes quiere arrebatarles su nacionalidad y sus derechos, Podemos se pone del lado del delito y la indignidad. Son una desgracia, y no olvidaremos jamás su tremenda infamia.

La comparecencia se produjo al final de un día en el que los golpistas salieron a la calle en Cataluña para celebrar una presunta huelga general, que no fue sino otro acto de propaganda totalitaria para amedrentar al discrepante. La Generalidad, que hace tiempo está fuera de control, prometió pagar a los funcionarios que acudieran a la huelga, convirtiendo el día en un nuevo despropósito cargado de violencia y desorden.

El día nos dejó imágenes impagables que se compartieron en las redes. La más impactante, quizás, la de este ciudadano ruso o ucraniano que alerta a los prototerroristas veinteañeros de las CUP de dónde se están metiendo: no tenéis ni puta idea de lo que pasó en Rusia, ojalá nunca tengáis que coger un arma, pero aquí va a haber armas. También la de unos mozos intentando cerrar Mercadona ante un ciudadano que les increpa: venís seis a cerrar Mercadona, pero para cerrar colegios sólo sois dos. Menuda policía tenemos, os podíais ir vosotros en lugar de los demás.

En ambos casos la actitud de los mozos fue sencillamente patética. En el primero, por observar petrificados la situación, mientras neumáticos arden sobre el asfalto, e incluso echar de mala manera al ciudadano ruso de la escena. En el segundo, por girar la cara cuando se sienten observados y grabados, y cesar avergonzados su impresentable acción. A estos indignos servidores del golpismo tampoco les saldrá gratis su cobarde posición.

España comienza a movilizarse de verdad. Ayer observamos a miles de personas proclamando su españolidad en Barcelona y las concentraciones se sucederán en distintos puntos de España durante los próximos días. Las más relevantes se llevarán a cabo el sábado a las doce del mediodía en la plaza de Colón de Madrid, organizada por Denaes, y el domingo a la misma hora en la Plaza de Urquinaona de Barcelona, organizada por Sociedad Civil Catalana.

El Rey habló para defender España, que no es sino la defensa a ultranza de la democracia, la libertad y la civilización. Ojalá mañana podamos titular: y el Gobierno despertó.

Siempre vuestro,

mb.